Los términos básicos para entender un seguro de vida

Entender un seguro de vida es muy sencillo, ya que su funcionamiento es bastante simple. Sin embargo, en el sector se utilizan ciertos términos que pueden resultar extraños si nunca te has hecho uno. Repasamos todos los conceptos más habituales, para que no te quede ninguna duda.

Más de 20 millones de personas en España tienen un seguro de vida riesgo. Eso es porque es un producto útil y fácil de comprender. Pero, como ocurre en cualquier sector profesional, los seguros usan algunas palabras un poco particulares. Por ejemplo, al principio de la pandemia nos sonaban extrañas palabras como variante o antígenos, ya que son conceptos propios de la medicina.

El diccionario básico para entender un seguro de vida

Por eso, en este artículo repasamos algunas de las palabras básicas necesarias para entender un seguro de vida. Son pocas y es posible que ya conozcas más de una. Si te suenan todas, no vas a tener ningún problema cuando quieras firmar una póliza para proteger el futuro de tu familia.

1. Prima

Es el dinero que se paga periódicamente a cambio de la protección del seguro de vida. Lo más habitual es que sea anual, pero también puede ser trimestrale o semestral, por ejemplo.

2. Tomador

Es la persona que contrata el seguro de vida y el encargado de pagar la prima.

3. Asegurado

Es la persona que está protegida. En otras palabras: si ella fallece, la empresa pagará la indemnización. El tomador y el asegurado suelen ser la misma persona, aunque no tiene por qué ser así siempre. Por ejemplo, una empresa puede ser el tomador del seguro que ha contratado para todos sus trabajadores, pero los asegurados son cada uno de sus empleados.

4. Cobertura

Son todos aquellos supuestos en los que actuaría el seguro de vida. El fallecimiento siempre está cubierto, por cualquier causa: enfermedad, accidente… Pero también se le pueden añadir otras coberturas, es decir, otras circunstancias que, si ocurren, harían a la empresa pagar la indemnización acordada.

Un ejemplo de cobertura es la invalidez. Si se contrata, el asegurado recibe la indemnización en caso de sufrir alguna enfermedad o accidente que le haga pedir la incapacidad permanente o invalidez. Otras coberturas pueden ser las enfermedades graves o el triple capital por accidente de circulación, por ejemplo.

5. Beneficiario

Es la persona que recibirá el dinero de la indemnización si le ocurre algo al asegurado. Lo más habitual es que sea un familiar, pero también pueden ser amigos o incluso empresas.

6. Capital o indemnización

Es el dinero que se contrata, es decir, la cantidad que recibirá el beneficiario si fallece el asegurado.

7. Exclusiones

Son aquellos riesgos que no están incluidos en el contrato, o circunstancias particulares en las que la empresa no se haría cargo.

Hay pocas exclusiones en este tipo de productos, y la mayoría de ellas son altamente improbables (guerras, por ejemplo), por lo que no tienen que preocuparte. Algunas de las más comunes son el suicidio durante el primer año de vigencia del contrato o los actos de imprudencia temeraria.

Además, las exclusiones varían en función de la compañía que elijas. Por eso, el mejor consejo es contar con asesoramiento especializado para escoger el producto que mejor se adapta a ti y a tus circunstancias.

8. Derecho de desistimiento

Cuando firmas una póliza de más de seis meses, tienes 30 días para anular el contrato sin tener que dar explicaciones. Así está establecido en la ley 50/1980.

Este derecho puede ser de utilidad, por ejemplo, en los casos en los que un banco nos obliga a firmar su seguro de vida para darnos una hipoteca. Aunque es una práctica ilegal, aún es frecuente, por lo que es importante saber cómo evitarla. Puedes aceptar la póliza del banco, que llega a ser el doble de cara que la de una aseguradora, firmar la hipoteca y anular el seguro pasados 30 días. El banco solo podrá quedarse con la parte de la prima correspondiente a los días que te haya protegido (es decir, menos de 30 días).

9. Periodo de carencia

Algunos seguros no entran en vigor en el mismo momento en el que se contratan, sino que establecen un periodo de tiempo hasta que se ponen en marcha, conocido como periodo de carencia. Los seguros de vida no tienen periodo de carencia, por lo que protegen desde el mismo momento en que se firman. Este término es más habitual en casos como las pólizas de salud, por ejemplo.

Entender un seguro de vida es muy fácil

Como ves, los conceptos que hemos explicado no son muy extraños ni difíciles de comprender. Si te preocupaba tener problemas para entender el contrato antes de firmarlo, ya puedes estar tranquilo. Además, siempre puedes contactar con nuestros asesores para que te orienten durante todo el proceso, para escoger solo el producto que tú necesitas, sin pagar de más y con la protección justa para ti. Entender un seguro de vida es muy fácil: ahora solo falta encontrar el tuyo. ¡Echa un vistazo a nuestro comparador y te sorprenderás!

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