actividades peligrosas seguro de vida

Aunque nunca esperamos necesitarlo, es importante saber que los seguros de vida cubren el suicidio a partir del primer año de contrato. Solo por si acaso, debemos saber en qué circunstancias podríamos tener problemas para cobrarlo.

El suicidio es uno de los temas más tabús de nuestra sociedad. Sin embargo, desde hace 12 años es la primera causa de muerte no natural en España. Es una circunstancia más común de lo que nos gustaría admitir y, por tanto, hay que tenerla en cuenta.

En la ley que regula los seguros, la Ley 50/1980, se define suicidio como «la muerte causada consciente y voluntariamente por el propio asegurado». Según esta ley, las aseguradoras cubren el suicidio siempre que se produzca un año después de haber firmado el seguro. Es decir, que al menos se debe llevar un año pagando la póliza para que los beneficiarios puedan cobrarlo.

¿Por qué solo cubren a partir de un año?

Este requisito se estableció para evitar los fraudes a las aseguradoras. Así, se evita que una persona que tuviera en mente quitarse la vida contrate un seguro justo antes para que su familia reciba el dinero.

¿Puedo contratar un seguro que cubra también el suicidio el primer año?

Por defecto, las aseguradoras solo cubren a partir del primer año. Sin embargo, en la Ley de Contrato de Seguro también se afirma que se puede pactar otra cosa entre el asegurado y la compañía. Así pues, se puede contratar un seguro que también cubra el suicidio el primer año, aunque es un producto muy poco común.

Además, hay que tener en cuenta que las aseguradoras pueden negarse a cubrir a una persona. Por ello, es poco probable que quieran asumir un riesgo tan grande en una póliza nueva.

¿Las aseguradoras investigan los suicidios?

Sí. Las compañías tienen derecho a hacer una investigación para determinar todas las circunstancias del caso. El objetivo es evitar posibles fraudes intencionados y planificados con el único fin de cobrar el dinero del seguro de vida. Esto quiere decir que la compañía hará pruebas y preguntas sobre el suceso, por lo que puede resultar un trámite amargo para la familia.

Si la investigación determina que el suicidio se produjo por causas ajenas al propio seguro de vida (por ejemplo, una depresión tras perder el empleo), los beneficiarios recibirán el dinero.

¿Los seguros de vida cubren el suicidio por problemas psicológicos?

Los beneficiarios cobrarán la indemnización siempre que se demuestre que la muerte no se produjo solo con el fin de cobrar el dinero. Los problemas psicológicos se consideran una causa ajena al seguro y, por tanto, no impedirían el cobro del dinero.

No obstante, aquí es muy importante tener en cuenta si el asegurado informó correctamente de que tenía esos problemas psicológicos. Si se demuestra que mintió en el cuestionario de salud, los beneficiarios podrían no recibir el dinero.

¿Y si el asegurado mintió en el cuestionario de salud?

Cuando contratamos un seguro, lo más común es que la aseguradora nos dé un cuestionario de salud, que deberemos rellenar antes de firmar la póliza. Algunas incluso nos harán una revisión médica.

El cuestionario de salud no es obligatorio por ley, aunque es un trámite muy habitual para determinar el nivel de riesgo al que se enfrentan por asegurarnos. Es algo obvio, pues el riesgo de muerte prematura será más alto si tenemos problemas de corazón, por ejemplo. En el cuestionario nos harán preguntas relacionadas con nuestro estado de salud: peso, altura, adicciones, enfermedades, medicación…

La Ley 50/1980 contempla que los asegurados están obligados a informar de todas las circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo. Esto significa que, si morimos y habíamos mentido en el cuestionario de salud, la empresa no tendrá que indemnizar a nuestra familia.

Por ejemplo, si un asegurado se suicida por una enfermedad mental que ocultó a la compañía, sus beneficiarios no tendrán derecho a recibir la indemnización.

¿Y si el suicidio se produce por una enfermedad que no conocía el asegurado?

La Ley del Contrato de Seguro explica que el tomador debe informar a la compañía de «todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo». Obviamente, en el cuestionario de salud nosotros solo podemos responder aquello que sabemos.

Así pues, si una persona se suicida por una enfermedad mental que no sabe que padece, no se considerará engaño o fraude y, por tanto, se pagará la indemnización.

¿Y si la aseguradora no pregunta en el cuestionario de salud por la enfermedad que derivó en el suicidio?

La ley es muy clara en este aspecto: «Si el asegurador no somete al asegurado a un cuestionario de salud, no podrá alegar ninguna circunstancia relacionada con la falta de información sobre el riesgo del asegurado». Es decir, si la compañía no nos pregunta si tenemos problemas de corazón, nosotros no tenemos por qué decírselo.

Pongamos el ejemplo de una persona que sufre una enfermedad mental que le lleva a suicidarse. Si la compañía no le preguntó en el cuestionario de salud por enfermedades mentales, los beneficiarios tendrán derecho a recibir el dinero y no se considerará fraude. Dará igual si el asegurado sabía que estaba enfermo o no, ya que la aseguradora no le preguntó directamente.

El deseo de todos es que nuestro seguro de vida nunca tenga que pagar a nuestros beneficiarios, pues significa que no nos ha ocurrido nada. Sin embargo, es importante considerar todas las posibilidades. Por eso, aunque no queramos pensarlo, hay que saber cómo los seguros de vida cubren el suicidio cuando nos decidamos a contratar uno.

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