CÓMO TRIBUTAN LOS SEGUROS

Al contratar una póliza de vida o de salud pueden surgir dudas sobre cómo tributan los seguros. Es una de las partes más desconocidas de estos productos, pero también una de las más importantes. Además, tienen ventajas y exenciones fiscales que nos ayudan a ahorrar.

En primer lugar, hay que conocer las obligaciones fiscales, es decir, cuántos impuestos hay que pagar por contratarlos y cómo debemos hacerlo. En segundo lugar, se encuentran las exenciones fiscales, los pagos que podemos ahorrarnos por tener uno de estos productos.

Cómo tributan los seguros de vida

El seguro de vida es un producto dirigido al futuro. Puede adquirirse para prevenir cualquier suceso que perjudique la economía familiar, entre ellos la invalidez o el fallecimiento. Según el informe «Estamos seguros 2018» de Unespa, la patronal del sector, más de 20 millones de españoles están asegurados frente a estas situaciones.

Pero hay otra modalidad de seguro de vida: aquellos enfocados a que el contratante pueda disfrutar de un nivel de vida parecido al actual si no puede trabajar (por ejemplo, mientras se recupera de una enfermedad).

Para saber cómo hay que tributar por ellos, hay que distinguir entre dos posibles situaciones: si el contratante y el beneficiario son la misma persona o si este es un tercero.

Si quien recibe la cuantía del seguro es una persona distinta a quien lo contrató, la tributación corresponde al impuesto de sucesiones y donaciones. A la hora de pagar este impuesto, están exentos de él los primeros 9195,49 euros si el beneficiario es el cónyuge, un ascendiente o un descendiente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este impuesto es diferente en cada comunidad autónoma, al igual que la cuantía máxima que está exenta.

Cómo tributan los seguros según el método de cobro

En el caso de que el beneficiario sea la misma persona que lo contrató, el pago de impuestos dependerá de la forma en la que se reciba el dinero.

— En forma de capital, con un pago único. En este caso, la diferencia entre el dinero recibido y las cuotas satisfechas deberá tributar como rendimiento del capital mobiliario. Esto significa que se integra en la base imponible del ahorro que tributa en el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF). Es decir, que constará en la declaración de la renta como ingresos recibidos. Según la cantidad, el tipo impositivo que se le aplica va desde el 19 % hasta el 23 %.

En forma de rentas. También se considera rendimiento del capital mobiliario y se sumará a la base imponible del ahorro.

Si se trata de rentas temporales, a cada anualidad hay que aplicarle un porcentaje según los años que estas vayan a durar (entre un 12 y un 25 %). En caso de rentas vitalicias inmediatas, hay que aplicarle un porcentaje que depende de la edad que tuviera el beneficiario cuando se contrató el seguro (entre un 40 % para los menores de 40 años y un 8 % para los de más de 70 años).

Por último, las rentas diferidas pueden contratarse en forma de renta vitalicia o de temporal diferidas, por lo que el rendimiento del capital mobiliario se calculará según los porcentajes anteriores. A la cifra resultante hay que sumarle la rentabilidad obtenida hasta el momento de la creación de la renta.

Las desgravaciones de los seguros de vida

Las cuotas que se pagan por un seguro de vida convencional no se pueden desgravar en la declaración de la renta. En cambio, sí se puede en el caso de los trabajadores autónomos: hasta un máximo de 500 euros anuales de las primas pagadas.

El caso del seguro de vida hipoteca

Igualmente, cualquiera puede deducirse su seguro de vida si este está ligado a la hipoteca. En ese caso, está permitido desgravar hasta un 15 % de las cantidades destinadas a la compra de la casa y al pago del seguro de hogar y de vida, hasta un máximo de 9040 euros al año. Esta ventaja solo es posible para viviendas compradas antes del 1 de enero de 2013.

Sin embargo, esta desgravación solo se permite con los seguros de vida hipoteca adquiridos con el banco. No obstante, estos seguros pueden ser hasta tres veces más caros que los contratados a través de una correduría. Por ello, comparar las opciones de seguros de vida en nuestro comparador y consultar con nuestros asesores garantiza un mejor precio a largo plazo. Aunque no se puedan desgravar las cuotas, el ahorro es mucho mayor.

La fiscalidad de los seguros de salud

Según Unespa, a 31 de diciembre de 2018 había en España más de 12 millones de personas con seguro privado de salud. De esa cantidad, 10 millones tenían seguro médico y el resto recibía un subsidio por enfermedad u hospitalización. Es decir, cerca del 25 % de la población española tiene seguro de salud.

Sin embargo, no todos esos asegurados pueden deducirse las cuotas que pagan. Solo los trabajadores autónomos en régimen de estimación directa pueden hacerlo. La cuantía máxima que pueden desgravarse es de 500 euros por cada miembro de la familia (él mismo, su cónyuge e los hijos menores de 25 años que no superen unos ingresos mínimos), o 1500 si alguno tiene una discapacidad. La cantidad total no podrá superar los 4500 euros.

En la declaración de la renta, los seguros de salud reducen directamente la base imponible de los autónomos. Es decir, la cuota se descuenta de los ingresos totales, por lo que Hacienda considera que se ha ganado menos dinero a la hora de hacer la declaración.

Las empresas y sus trabajadores son los más beneficiados fiscalmente por este producto. Las compañías pueden deducirse el 100 % del gasto que hagan en los seguros médicos de sus empleados en el impuesto de sociedades, y esa cantidad se resta de los beneficios.

Los trabajadores están exentos de tributación y no tienen que sumar el impuesto a sus ganancias del IRPF.  Por este motivo, para pagar menos en la declaración de la renta se pueden negociar este tipo de retribuciones flexibles en lugar de una subida de sueldo. Para poder desgravarlo, de nuevo el límite es de 500 euros por persona y 4500 en total.

En definitiva, es importante conocer las obligaciones fiscales que asumimos cuando contratamos un seguro de vida o un seguro de salud para tener todo en orden con Hacienda. Tampoco hay que olvidar que son productos que, además de salvarnos la economía o la salud en caso de necesidad, pueden beneficiarnos en la declaración de la renta y gracias a ellos estamos exentos de pagar ciertos impuestos.

 

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