SEGUROS-DE-INVALIDEZ

Incluso nosotros mismos lo hemos dicho más de una vez: lo peor que te puede pasar no es morirte. Tener un seguro de vida que proteja a las personas que más queremos es importante, pero contar con un seguro de invalidez que nos permita continuar teniendo ingresos para mantenernos nosotros mismos o pagar a alguien que nos cuide en caso de enfermedad o incapacidad es importantísimo.

 

Los seguros de vida suelen incluir la invalidez, aunque no todos y no por todas las causas. En caso de accidente o enfermedad un seguro de invalidez indemnizará al titular con una cantidad que le permita hacer frente a sus gastos y los de su familia con un capital que el asegurado puede recibir de golpe, mediante una renta mensual o con ambas prestaciones a la vez.

 

La Seguridad Social no basta

Es cierto que una persona que esté dada de alta en la Seguridad Social tiene derecho a una pensión por incapacidad laboral en caso de enfermedad o accidente.

Esta incapacidad que reconoce el sistema público puede ser de carácter temporal, que es la baja por enfermedad que los trabajadores por cuenta ajena pueden tomarse en caso de enfermedad o accidente que les incapacite para trabajar por un tiempo limitado. Y luego hay otros tipos de incapacidad permanente:

  • Parcial. Cuando el trabajador tiene una disminución del 33 % o más de su capacidad para desempeñar su profesión.
  • Total. Si la persona tiene una inhabilitación absoluta para ejercer su profesión, pero no otra tarea. Por ejemplo, un cirujano que pierda una mano sí podría desempeñar otros trabajos distintos del suyo.
  • Absoluta. Cuando el trabajador no puede desempeñar ningún oficio ni profesión.
  • Gran invalidez. Si la persona tiene una incapacidad permanente y además necesita la asistencia o ayuda de alguien para las funciones normales de su vida.

Los requisitos para que se reconozcan estos grados de incapacidad dependen de cada caso y de cada tribunal de evaluación. La Administración no suele ser tan ágil como los usuarios necesitan a la hora de hacer trámites y, una vez que se inicia el proceso, pueden transcurrir más de cuatro meses en emitir una resolución sobre la discapacidad y las prestaciones a las que el trabajador tendrá derecho.

Estas ayudas varían en porcentajes dependiendo del grado de incapacidad:

Parcial. La indemnización es de 24 mensualidades de la base reguladora en un pago único.
Total. El trabajador incapacitado recibe mensualmente el 55 % de la base reguladora.
Absoluta y gran invalidez. Con reconocimiento de incapacidad permanente absoluta se percibe el 100 % de la base reguladora, y se pueden añadir algunos complementos.

Todas estas prestaciones están sujetas a la correspondiente tributación de IRPF.

Visto esto, ¿sabes cuál es tu base reguladora? Si eres un trabajador autónomo que cotizas por el mínimo, puede llegar a 893,10 € mensuales. ¿Vivirías con esto menos impuestos? ¿Y si te pagaran solo el 55 % de esa cantidad? ¿Y si tuvieras que contratar a alguien que cuidara de ti?

 

¿Quién debe tener un seguro de invalidez?

Todo el mundo. Un seguro de vida protege a quienes más quieres si a ti te pasa algo, pero un seguro de invalidez te protege a ti mismo en caso de no poder trabajar sea por la causa que sea o en el supuesto de necesitar que alguien te ayude, que precises atención constante para tu vida diaria como levantarte, acostarte, alimentarte, ir al baño… Te protege a ti, y como consecuencia, también a tus beneficiarios.

 

Los seguros de invalidez

Los seguros de invalidez pueden resolver estas situaciones dramáticas para los afectados y sus familias. Revisa tu seguro de vida y comprueba que también tienes contratada la invalidez por enfermedad o accidente, y en qué grado. Si no es así, puedes hacer una póliza de seguro de invalidez independiente o ampliar tu seguro de vida con esta cobertura.

Otra opción es que cuando vaya a vencer tu póliza de vida, un mes antes, comuniques por escrito a tu compañía que no quieres renovar tu seguro y, a continuación, hacerte uno que cubra no solo la muerte sino también la invalidez por cualquier causa, lo más completo posible.

Existen muchos tipos de seguros de invalidez.

Invalidez absoluta permanente. Te asegura que si no puedes realizar ningún tipo de trabajo remunerado por accidente o enfermedad, tu compañía te pagará el capital acordado o, en su caso, una cantidad mensual.

Invalidez parcial permanente. No puedes hacer tu trabajo, la profesión que tenías, pero sí otra actividad. El seguro, si tiene esta cobertura, te indemnizará con los límites acordados.

Invalidez parcial temporal. Algún problema te impide trabajar; por ejemplo, eres conductor y te has roto una pierna,  pero podrías hacer otras cosas. El seguro de invalidez puede ayudarte mientras tienes una pérdida de ingresos.

Invalidez absoluta temporal. En el caso de que sufras una enfermedad grave, como un cáncer que requiera dedicar tiempo y esfuerzos a un largo tratamiento, el seguro podrá paliar tu pérdida de ingresos.

Gran invalidez. Es el peor de los escenarios posibles: no solo no puedes trabajar, sino que necesitas asistencia personal, eres dependiente, y eso te generará un gasto añadido de por vida.

Las desgracias ocurren, y pueden ocurrir a cualquiera. Por eso debemos tener previsto qué haríamos si pasa algo, no solo por nosotros mismos, sino también por quienes nos rodean.

Conviene saber que los seguros de invalidez pueden hacerse a la carta, y que en función de lo que queramos contratar, variará su precio. A más coberturas, más prima pagaremos. Y a más edad, también resultarán más caros.

El seguro de invalidez suelen tener limitaciones. Por ejemplo, es normal que no cubran…

  • El suicidio, aunque a veces solo durante el primer año.
  • Los accidentes ocurridos por la práctica de deportes de riesgo.
  • Los daños debidos a conflictos armados.
  • Los daños producidos por delitos contra la persona asegurada.
  • Los daños derivados de enfermedades o accidentes previos a la contratación del seguro.
  • Los daños producidos por la irresponsabilidad del beneficiario del seguro.
  • Los daños causados intencionadamente por los beneficiarios del seguro.
  • Los daños que cubre el Consorcio de Compensación de Seguros.

Pero no siempre es así. Existen seguros con muchas coberturas, incluso pueden cubrir nuestras actividades de mayor riesgo si las declaramos previamente.

 

¿Qué seguro de invalidez contratar?

Es importante tener en cuenta numerosos factores antes de tomar la decisión:

  • Los ingresos de la familia.
  • Los gastos fijos.
  • Las deudas, hipotecas, préstamos, etc.
  • El número de miembros de la unidad familiar.
  • La edad de los hijos.
  • Las personas mayores que están o podrían estar a nuestro cargo.
  • El patrimonio.
  • La edad del asegurado.
  • La prima que deberemos pagar.
  • La posibilidad de fraccionamiento de la prima…

Lo ideal es que el seguro de invalidez sea lo más amplio posible, que cubra la invalidez para cualquier trabajo, la invalidez para el desempeño de la profesión actual y las enfermedades graves.

No hay dos seguros de invalidez iguales en cuanto a prestaciones. Por eso es conveniente dejarse asesorar por un corredor de seguros experto, como nosotros, que conozca bien qué ofrecen las diferentes compañías y cuál es la que mejor se adapta a las necesidades de cada uno, a su presupuesto, su forma de pago, etc.

El seguro de invalidez no es caro. Puedes verlo en nuestro comparador y sorprenderte de lo poco que te costaría vivir tranquilo.

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