Trabajar en casa con niños

No hace mucho, la vida profesional y la vida personal eran compartimentos estancos. Hoy la gente no solo trabaja en la sede de una empresa, sino en todas partes, cuando va en metro, en el parque, en el restaurante, en la cola del supermercado y por supuesto también hay que trabajar en casa con niños. Estamos permanentemente conectados y siempre disponibles. 

Eso que llaman conciliación de la vida laboral y familiar significa que no dejas de trabajar nunca, aunque lo hagas desde tu sofá. Eso sí, hay muchas modalidades entre las personas que tienen que trabajar en casa con niños: la madre (generalmente es ella) que pide una excedencia para cuidar del bebé, la que elige reducir su jornada a la mitad para ocuparse de sus hijos, la que teletrabaja un par de días a la semana o la autónoma que dirige su empresa desde su ordenador.

Trabajar en casa con niños tiene sus ventajas

A los padres y madres nos tranquiliza poder atender a nuestros hijos cuando se ponen enfermos (que es un día sí y otro también) o cuando tienen vacaciones en el cole (que es algo que ocurre más a menudo de lo que suponíamos). La flexibilidad horaria nos permite recogerlos a la salida del cole y asistir a las reuniones con su profesor. Es impagable poder ver los avances de nuestro bebé y disfrutar de bañarle cada día. Pero trabajar en casa con niños no siempre es fácil y hay que tomar medidas para que la situación no sobrepase a toda la familia.

Tú no eres la cuidadora oficial de tus hijos

Trabajar en casa con niños no significa que seas la cuidadora oficial de tus hijos, o al menos no deberías ser la única.

Cualquier madre sabe lo absorbentes que son los niños, y más si son bebés. La maternidad es un trabajo de 24 horas en el que por más que te especialices nunca estarás segura de hacerlo bien. Te sentirás culpable a menudo, perderás los nervios y te verás al límite de la frustración en no pocas ocasiones. Por supuesto, también te proporcionará los momentos más gratificantes de tu vida.

Para que el trabajo en casa funcione, es importante que tengas a alguien que te eche una mano. Tu pareja o tu expareja pueden encargarse de los niños algunos días a la semana o unas horas cada día, respetando tu necesidad de concentración para trabajar.

Si no es así, contrata ayuda pagada. Unas horas al día te harán desconectar de tu hijos y centrarte en tu profesión. Exige tiempo de calidad para hacer tu trabajo (y también para tu vida personal, pero ese tema no toca hoy).

Comparte tu agenda

Si eres desordenada, tiendes a la dispersión y el caos te persigue, mima tu agenda. Y si eres organizada, seguro que ya lo haces. Una buena agenda a la vista, con todo lo que tienes que hacer de trabajo, médicos, colegios, actividades, compras.., te mostrará una visión realista de cómo distribuir tu tiempo semanal, las ayudas que debes pedir y, sobre todo, conseguirás no olvidar (casi) nada.

Ten en cuenta que te encontrarás con muchas zancadillas de personas que querrán demostrar que no puedes ser buena en tu trabajo si tienes hijos pequeños. Y eso no es verdad, sino todo lo contrario. Una madre es la mejor de las trabajadoras, puesto que es protectora, empática, cuidadora, conciliadora, administradora y está acostumbrada a improvisar, cambiar de planes, soportar tensiones y estrés.

Una opción importante es planificarlo todo y compartir tu agenda con alguien: con tu pareja, con tu cliente, con tu jefe o con tu baby-sitter. Los calendarios en red de Google ayudan a que nadie se olvide de sus obligaciones y tenga en cuenta las de los demás.

Establece tu lugar de trabajo

No vayas de un lado a otro con tu portátil. Si no puedes tener una habitación para tu «oficina», ponte un escritorio en un lugar adecuado, con buena luz y con una silla ergonómica (no te sientes a trabajar en cualquier sitio si no quieres dañar tu espalda). Ten todo lo que necesites a mano, para no perder tiempo y ganar concentración.

Pon límites

Trabajar en casa no debe suponer estar todo el día disponible ni para tu trabajo ni para tu familia. Pon límites y procura, en la medida de lo posible, dejar de trabajar a una hora determinada y relajarte.

Es verdad que hay que ser flexibles, aprovechar las siestas del bebé o el tiempo en que los niños están en clase. Pero también es importante cuidarse y no quitarse horas de sueño.

Si tenemos jefes, deben saber cuál es nuestro mejor horario. Y la familia, tu madre, tu amiga, han de respetar que, igual que no molestan a quien está en trabajando en una oficina, no pueden llamarnos para charlar a media mañana.

No te aísles

Trabajar en casa con niños alrededor puede dejarte fuera del mundo. Es importante que no pierdas el contacto con tus colegas. Queda de vez en cuando con ellos, desplázate a comer con tus compañeros, excompañeros, clientes… Habla de trabajo y de tu sector.

Acude a actos relacionados con tu profesión, conferencias, presentaciones… Y no olvides llevar tus tarjetas de visita y tu mejor sonrisa.

Aunque teletrabajes, no te comuniques exclusivamente por mail. Descuelga el teléfono de vez en cuando y habla, consulta, conversa.

Cambia de escenario algún día. Tal vez te apetezca ir a un café con tu portátil o a una biblioteca en vez de permanecer encerrada trabajando en casa.

Ensancha tu espalda

Ser madre y profesional requiere establecer prioridades. Las superwomen son como las top model: hay muy pocas. Las demás no podemos ser perfectas. La casa no está impoluta, la lavadora puede esperar, la comida no tiene por qué ser casera todos los días… y nosotras tenemos que descansar.

Hay que echarse las cosas a la espalda, bajar el ritmo y no estresarse. Lo que no se puede hacer, no se hace.

Tus hijos son lo primero

No queremos dejar de ser profesionales, pero ellos son nuestra prioridad. Para trabajar en casa con niños tenemos que compatibilizar los intereses de todos:

  • Establece rutinas desde el primer día. Los horarios regulares de comida, sueño, juego… hacen que los pequeños estén tranquilos. Que la vida sea previsible les da seguridad y aleja el estrés del hogar.
  • Pide a tus hijos que colaboren en casa desde muy pequeños. Los niños de un año pueden comer solos, los de dos llevar su ropa al cesto de lavado…
  • Salvo en los momentos en que necesites mucha concentración o silencio para hacer llamadas, trabaja con los niños a tu lado. Si te ven cerca, estarán más tranquilos y será mejor para ellos y para ti.
  • Mantenlos distraídos, cambia unos juguetes por otros de vez en cuando, propón actividades y procura que tengan sus ratos de juego a solas.
  • Desde bebés, diles que necesitas trabajar. Pronto aprenderán a respetar tu tiempo de concentración mientras juegan, dibujan, leen… en silencio a tu lado.
  • Haz descansos frecuentes para jugar con ellos, entregada, y olvidándote del móvil.
  • Dedícales tiempo: los niños que se sienten bien atendidos y queridos, crecen confiados; saben que pueden contar con sus padres siempre que los necesiten, y por eso aprenden pronto a ser independientes.
  • Sal de casa con ellos todo lo que puedas.
  • Compénsales los fines de semana con tiempo, diversión y atenciones.
  • Levántate temprano y vete a dormir pronto. Procura adaptar tu ritmo al de tus hijos. Si duermen siesta, ese será tu mejor momento.
  • Utiliza el teléfono con los auriculares para que puedas aprovechar mientras hablas para hacer tareas domésticas.
  • Aprovecha los trayectos en coche para telefonear con el manos libres.

¿Tu trabajo es importante?

Si tu profesión es importante para ti, defiéndela. No abandones, porque puedes compatibilizarla con la experiencia única de la maternidad. No es fácil trabajar en casa con niños, pero merece la pena.

Y si además tu trabajo es necesario para el sustento de tu familia, nuestro consejo es que te hagas un seguro de vida. ¿Qué pasaría si tú faltaras? ¿Quién se ocuparía de tus hijos? Los seguros de vida son muy baratos. Por menos de lo que imaginas puedes asegurar el futuro de quienes más quieres, para que su calidad de vida continúe igual aunque tú no estés.

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