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¿A ti también te da yuyu hacerte un seguro de vida?

SEGURO-DE-VIDA

¿A que da mal rollo que tu pareja te diga «hazte un seguro»? ¿Eres de los que piensan que firmar un seguro de vida puede traer mala suerte? ¿Te da yuyu firmar la póliza de un seguro? Sentimos comunicártelo, pero vas a morir independientemente de si tienes un seguro de vida o no. Este tipo de seguros no influyen en tu suerte, pero sí en la de los demás.

A mediados del siglo XX, Skinner, uno de los psicólogos experimentales más famosos de la historia, descubrió que los animales también eran supersticiosos, y no solo las personas. Durante uno de los experimentos con la conocida como caja de Skinner las pobres palomas allí encerradas empezaron a hacer cosas raras. El recinto cerrado tenía unos dispensadores que suministraban comida a intervalos aleatorios o regulares, pero las palomas pensaron equivocadamente que el premio dependía de lo que ellas hicieran. Así que las aves desarrollaron conductas como dar vueltas en sentido contrario a las agujas del reloj, mover la cabeza repetidamente, hacer giros… antes de acercarse a probar suerte en el lugar por donde salía el alimento.

Creer que la superstición sería reemplazada por la ciencia ha sido un pensamiento filosófico equivocado. Las personas siguen con sus creencias por más que se demuestre que no tienen ninguna base científica.

Por eso nos desasosiega perder el amuleto que siempre llevamos encima, nos vestimos con determinado color para un acontecimiento importante, no pasamos por debajo de una escalera si podemos evitarlo o tocamos madera cuando se nombra algo que nos da mal rollo. Negamos ser supersticiosos, pero por si acaso…

El yuyu de los seguros de vida

Igualmente nos da yuyu hacernos un seguro de vida, pensamos que es un mal augurio, que trae mala suerte. Seguro que si lo hacemos, nos pasa algo; basta que firmemos, para que ocurra una desgracia.

Otro momento difícil es cuando alguien de nuestro alrededor nos pide que nos hagamos un seguro de vida. En seguida nos vienen a la cabeza las mejores películas del cine negro con sus peores pesadillas. ¿Mi amada esposa quiere asesinarme? ¿Qué trama mi marido? ¿Cómo puede pedirme esto mi madre? ¿Por qué me ha salido un hijo tan interesado?

Sentimos decirlo (sobre todo por la parte que nos toca), pero vamos a morir firmemos un seguro de vida o no. Y del mismo modo que podemos asegurar que las muertes no sobrevienen por hacerse un seguro de vida, tenemos un 99,99 % de posibilidades de que cuando alguien nos pide que nos hagamos un seguro no ha pensado deshacerse de nosotros, sino que es alguien que posee más dosis de sensatez que la nuestra.

Se hará lo que tú quieras

Tener un seguro de vida es solo una garantía de que nuestros planes de vida van a cumplirse con independencia de la mala suerte.

Sirve para que si nos pasa algo, nuestra pareja, a quien deseamos lo mejor, pueda seguir viviendo en el hogar familiar, pagar la hipoteca y los gastos del mes sin agobios. Sirve para que, si tenemos hijos, puedan seguir estudiando, como queremos, que tengan la carrera que deseen y disfruten del mismo bienestar en su hogar de siempre, con alguien que les dé el cariño que nosotros no podemos darles. Sirve para que nuestros padres no tengan que asumir los plazos de nuestro coche o no estén obligados a desembolsar los gastos de nuestro sepelio (cuantiosos, por si no lo sabes).

El seguro de vida sirve también por si a nosotros mismos nos ocurre algo distinto de la muerte: una invalidez, una incapacidad. Las enfermedades y los accidentes propios también están cubiertos en un seguro de vida, y eso es muy importante. ¿Podríamos pagar a alguien que se ocupara de nosotros si nos pasara algo? ¿Podríamos afrontar los gastos si dejamos de percibir los ingresos del trabajo?

Por eso el seguro de vida no es solo un acto de responsabilidad y amor hacia quienes nos rodean, sino también hacia nosotros mismos. Nuestros herederos no tienen por qué soportar los gastos que hayamos asumido, y nosotros haríamos bien en proteger nuestro propio sustento en caso de incapacidad o invalidez.

El mal rollo es no tener un seguro de vida

Con el primer trabajo solemos comenzar a construir nuestro patrimonio; por eso el seguro de vida debería contratarse en el momento en que empieza la vida laboral. Es cuando la mayoría de la gente se compromete a pagar un coche, una casa…, gastos a los que espera poder hacer frente gracias a sus ingresos.

Cuando se es joven, el seguro de vida resulta muy barato porque las compañías saben que lo normal es que uno no muera ni se enferme. Pero las desgracias ocurren a cualquier edad, y no siempre a los otros.

Con los años, los seguros de vida se encarecen porque (nuevamente sentimos decirlo por la parte que nos toca) uno se va acercando a su fecha de caducidad.

Pero en cualquier caso no son caros. Entra en nuestro comparador y compruébalo por ti mismo.

El seguro de vida no solo permite legar recursos económicos a las personas que tú quieres en caso de que fallezcas; también te proporciona a ti recursos en caso de invalidez por accidente o enfermedad, para que nunca seas una carga para los demás.

No todo el mundo necesita el mismo seguro. Dependiendo de la edad, las circunstancias familiares, los compromisos de deuda, la situación laboral y personal… es mejor asegurar un capital u otro, con unos riesgos u otros. Lo mejor es que un experto corredor de seguros, como nosotros (y no lo decimos porque estemos delante), pueda asesorarte según tu caso y el de las personas que dependen de ti. En elmejorsegurodevida.com trabajamos con las mejores compañías aseguradoras y podemos buscar lo que mejor se adapte a tus necesidades y presupuesto.

Los seguros de vida no traen mala suerte. ¡Tenemos datos estadísticos que lo demuestran! Si no tienes un seguro de vida, sí debería darte yuyu. Eso sí que es un mal rollo para ti y para quienes te rodean.

 

 

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