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Preparar la llegada del bebé

La llegada del bebé

Un hijo te cambia la vida. Cuando nace ya nada vuelve a ser como antes. Estamos cansados de oírlo, pero no imaginamos hasta qué punto es cierto. Tenemos que preparar la llegada del bebé con sentido y responsabilidad.

Todo será diferente: la vida de pareja, la relación con la familia y los amigos, las rutinas domésticas, la libertad personal, el ocio, la organización y tú misma… Habrá momentos duros, pero incluso en los peores sentirás que todo compensa y que por nada del mundo volverías a la vida anterior al nacimiento de tu hijo.

Prepara tu casa para la llegada del bebé

Si tienes que hacer alguna obra, no te expongas. Hazla al principio del embarazo o incluso antes, y procura no estar en casa si hay polvo y, mucho menos, en caso de que se utilicen productos tóxicos como pinturas, barnices…

No siempre contamos con una habitación para el bebé. No pasa nada, podremos instalarle en una zona donde pueda dormir, un rincón para su cuna, su ropa y los enseres de su cuidado.

Hay que reunir el equipo necesario. Si nos viene bien comprarlo nuevo, genial; si no, seguro que conseguiremos donaciones de amigos y familiares en buen estado, porque los niños crecen muy rápidamente y dejan todo prácticamente nuevo.

Lo más necesario:

  • Cuna.
  • Si tenemos automóvil, silla homologada adaptada a su edad.
  • Cochecito de paseo.
  • Mochila o banda para tener al bebé pegado a ti.
  • Bañera.
  • Cambiador.
  • 3 toallas.
  • Pañales en cantidades industriales.
  • 4 juegos de ropa de cuna.
  • Objetos de aseo (esponja, tijeras, cepillo, jabón suave…).
  • Canastilla (10 camisetas, 10 bragas o cubrepañales, un gorro, 5 pares de calcetines o polainas, 10 pijamas).
  • Termómetro.

La madre necesitará un lugar cómodo para amamantar y, tal vez, la ayuda de cojines o almohadas para su espalda.

Prepara a tu pareja

Los nuevos padres deben empezar a hablar de cómo será su vida tras la llegada del bebé mucho antes de que este llegue. El padre hará bien en comprometerse con su nuevo estado cuanto antes y empezar a hacer los preparativos que le corresponden para asumir su nueva responsabilidad.

Es importante que comprenda que su papel ahora consiste en apoyar y ayudar a su compañera durante la gestación, y que durante el parto y el posparto le esperan días de sobreesfuerzo también a él.

Si tenéis coche, habrá que ocuparse de mantener una cantidad de combustible adecuada, conocer el camino a la clínica y saber el tiempo que llevará el trayecto en distintos horarios, prever dónde aparcar, etc. Si vais a tomar un taxi, anotad los teléfonos y tenedlos a mano.

Vuestras maletas, la tuya, la de él y la del bebé, deberán estar preparadas con antelación.

Antes de la fecha prevista para el parto, hay que almacenar en el congelador raciones cocinadas para los días en los que no habrá tiempo de nada, hasta que la nueva familia se acostumbre a los ritmos que impondrá la llegada del bebé.

Y lo mismo con otras obligaciones: es posible que haya que llevarse una parte para trabajar en casa, al menos al principio.

Conviene activar el contestador automático disculpándose por la situación y diciendo que llamaréis más adelante.

Tendréis que comunicar a los amigos y familiares si queréis visitas o no en el hospital, en casa o si avisaréis pasados unos días.

La nueva mamá debe centrarse en el cuidado del recién nacido y de ella, y el nuevo papá tendrá que cuidar de los dos, del hogar, de las tareas domésticas, de la intendencia y de sí mismo. Es importante relajarse si la casa no está perfecta, no pasa nada. La mujer acostumbrada a la perfección deberá ahora delegar y pedir ayuda. Si es posible, estaría bien contar con asistencia pagada por un tiempo. Si no, seguro que el padre puede encargarse.

Conviene conversar con el médico y la matrona, consultar todas las dudas antes de retomar las relaciones sexuales.

Los sujetadores de lactancia no resultan sexis, pero pronto pasará todo y podrás ocuparte de empezar a cuidar tu aspecto.

Prepárate tú

Apenas acabas de quedarte embarazada y ya te vuelves más asustadiza, te preocupas más en el coche, te cuidas más… Estas empezando a defender a tu hijo. Cuando lo tengas en tus brazos te parecerá más importante que tu vida, harás cualquier cosa por él.

Nunca habrás sentido un amor tan fuerte como el que despierta tu hijo, la necesidad de defenderle y protegerlo contra todo es extraordinaria. Creerás que no puedes querer a nadie igual…, ¡pero solo hasta que nazca tu segundo hijo!

A partir de ahora, empezarás a entender a tus padres.

Otro cambio es que vas a volverte más sensible hacia el dolor de otros niños. No soportarás verlos sufrir.

La mayoría de las conversaciones versarán sobre tu hijo, tanto con tu pareja como con tus amigos y tus familiares.

Tras la llegada del bebé, todo gira en torno a él y su bienestar: le miras durmiendo, le observas durante sus juegos, le tienes en tus brazos… y te preguntas qué sería de él sin ti.

Por eso es vital que, junto con la canastilla, preparéis vuestro seguro de vida e invalidez. Por desgracia, los accidentes ocurren constantemente, las enfermedades terribles también. No se trata de ponerse en lo peor; es que a veces lo peor se pone contra nosotros. Hay que tener previsto que, pase lo que pase, si un día no estamos para cuidar de nuestro hijo, al menos él tendrá sus necesidades cubiertas, podrá seguir adelante, en su vivienda, con un cuidador, alguien que pague sus estudios y su manutención. O, si estáis, pero no podéis trabajar por cualquier circunstancia, que el seguro se haga cargo de pagar la manutención propia, los cuidados y la atención de nuestro hijo.

Es una irresponsabilidad traer un bebé al mundo y no garantizar su subsistencia. Los seguros de vida e invalidez son increíblemente baratos. Y te dan la tranquilidad de saber que quien más quieres tendrá lo necesario, aunque le falte lo mejor. Prepara la llegada del bebé sin olvidar lo más importante: tu seguro de vida. Protegerle cuesta muy poco. Calcúlalo.

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