Lazo-rosa-contra-el-cancer-de-mamaCuando todo va mal te das cuenta realmente de las personas que están a tu lado, con las que puedes contar en las situaciones más duras. Eso es lo que más he valorado de todo. Ya no solo hablo de mis hijos, mi marido o del resto de mis allegados, sino de mis amigos, que tan pendientes han estado de mí, de los médicos que me han tratado como si fuera parte de su familia, dándome todo el apoyo, tratándome con cariño y deseando, de corazón, que saliera adelante, que consiguiera vencer al cáncer.

Me imagino que no es agradable escuchar los temores y los miedos de una persona enferma, la angustia y el sufrimiento, a nadie le gusta estar rodeado de la tristeza, y por eso lo agradezco. Porque sabes que han llorado muchísimo pero que lo han hecho en silencio, ocultos para que yo no les viera, aunque lo supiera. Por eso es por lo que al final luchas, en gran parte, por todos ellos.

Sentía que padecer cáncer de mama no era justo para mí, pero tampoco lo era para ellos. Intentaba que mis hijos me vieran lo menos posible, sobre todo en el hospital, pues quería mantenerles al margen, aunque lo que más necesitara fuera un abrazo suyo. Sin embargo, sabía que ellos también me apoyaban, seguramente más que nadie y que algún día, cuando fueran mayores y les contara todo lo que me había pasado, entenderían toda la situación.

Fue mi madre la que me dio la clave para entenderlo todo, para volver al camino, porque sin darme cuenta había perdido el rumbo. Me hizo entender que lo más importante es que seguía viva… sigues viva me dijo. Me confesó que las 3 horas que duró la operación habían sido los momentos más difíciles de su vida, porque sobrevivir a una hija es lo más duro que existe y que ella no estaba preparada para perderme, que si no lo hacía por mí, lo hiciera por ella. No me había parado a pensar hasta aquel momento en la espera tan dura que tenía que haber sido para todos ellos. Lo que para mí fue un instante, para ellos fue una eternidad. Y, finalmente, mientras yo me lamentaba por los resultados de la operación, ellos respiraban porque seguía con ellos, incompleta, pero con ellos.

Me sentí más querida que nunca en mi vida y me prometí que por mí, pero más aún por todas las personas que estaban a mi lado, por su amor, iba a ganar lahistoria-de-un-cancer-de-mama batalla. Que no iba a poder conmigo, que el cariño y el apoyo incondicional que me estaban brindando no iba a ser en vano. Reconozco que he tenido mucha suerte, porque sé que existen personas que no tienen lo que tuve yo, que no han tenido a su lado a personas tan maravillosas, que están sufriendo y que, quizá, no son escuchadas, no tienen el respaldo que necesitan. Por todo lo que han hecho por mí, sólo puedo darles las gracias y esperar que algún día pueda devolverles todo el cariño que ellos me dieron en su momento y que me siguen dando a día de hoy.

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