Cáncer de mama: Después del cáncer de mama

Lazo-rosa-contra-el-cancer-de-mamaO existe un después del cáncer de mama. Es una enfermedad que siempre está ahí, hasta el fin de tus días, en tu pensamiento, en tu recuerdo… puede reaparecer en cualquier momento. No me cansaré de decir que la prevención y las revisiones periódicas son la mejor arma para luchar contra el cáncer, pero más aún para aquellas mujeres que han superado, por el momento, la enfermedad. No es fácil decir que estás curada, no te atreves por el temor a que deje de ser así, a encontrar un nuevo bultito en tu pecho o a que las pruebas revelen que las células cancerígenas se han reproducido.

Durante los próximos tres años tendré que seguir con mi medicación y acudir cada dos meses a consulta para someterme a las pruebas necesarias que demuestren que el cáncer no ha reaparecido. Es imposible no sentir miedo cada vez que se acerca el momento y el hecho de pensar que todo puede volver a empezar es algo que, en muchas ocasiones, no te deja dormir. Cualquier pequeño síntoma, cualquier sospecha, real o no, te hace temblar y repasar en un minuto todas las lágrimas, las operaciones, los tratamientos, el dolor… Es muy difícil afrontar un cáncer de mama, pero creo que sería aun peor vivir una recaída porque ya sabes todo lo que te espera. A veces el desconocimiento y la ignorancia son tus mejores aliados.

Después del cáncer de mama aprendes a valorar tu vida de otra manera, a disfrutar cada día, a no perder ni uno de los minutos de los que dispones, a hacer todas esas cosas que siempre aplazas porque crees que en el futuro ya tendrás tiempo. Porque en unos meses todo cambia y, aunque yo he logrado vencerlo, sé de muchas mujeres que no lo han superado, que no han tenido tanta suerte como yo, que no podrán disfrutar de su familia y de sus hijos, que no tendrán todos los días felices que espero me queden por vivir.

En este momento, mi vida está volviendo poco a poco a la normalidad, mi aspecto ha mejorado considerablemente y he encontrado un trabajo que me ha dado una nueva ilusión. Además, en las conversaciones con mi familia la palabra cáncer ha ido desapareciendo poco a poco con el tiempo, aunque sé que ninguno de nosotros, en especial yo, la ha olvidado ni la olvidará jamás.

Superar un cáncer de mama es duro, lo más duro que he hecho nunca, y me siento orgullosa de mí misma por haberlo logrado. Siento que me han dado otra oportunidad y, si hay que puntualizar algún aspecto positivo de todo esto es que, quizás, si todo esto no hubiera pasado, no me sentiría tan viva.

Y ésta ha sido mi experiencia por el momento y espero que el último capítulo en mi vida sobre el cáncer de mama. La historia de Eva, mi historia, una más de tantas.historia-de-un-cancer-de-mama El relato de una mujer que un día descubrió que tenía cáncer de mama y que pensó, durante mucho tiempo, que iba a morir. La expresión de los miedos, las sensaciones, la ansiedad o la incertidumbre que acompañan a todas las mujeres que, en este instante, están descubriendo que tienen un bultito en el pecho, que están sometiéndose a pruebas médicas, que sufren los efectos de la quimioterapia o de la radioterapia o que están esperando a que les llamen para la operación.

A todas esas mujeres que, durante un tiempo, solo vivirán por y para su enfermedad, les animo a que luchen con todos sus fuerzas, con valentía, que se apoyen en sus familias, que pidan ayuda cuando ya no puedan más. Porque la realidad es que es posible vencer al cáncer, pero solo si nosotras mismas creemos que somos capaces. Que no pierdan la esperanza, las ganas de vivir. Solo tenemos una vida y no podemos permitir que el cáncer de mama destruya todo lo que hemos conseguido.

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